Los puertorriqueños solemos estar muy orgullosos de nuestro sistema educativo. Tenemos una de las tasas de alfabetización más alta en toda América. Todos nuestros niños tienen la oportunidad de asistir a una escuela pública; aún más tienen la oportunidad de hacer sus tareas en la escuela en horario extendido, de ir a una biblioteca, de participar de actividades fuera de la escuela y de desarrollar sus potencialidades al máximo.
Para los jóvenes que desean hacerse de un oficio existen escuelas vocacionales y colegios técnicos. Para los que muestran aptitud e inclinación para seguir estudios superiores tenemos un sistema de universidades que abarca toda la isla. Para aquellos que poseen la vena artística también la educación pública ofrece oportunidades como: las Escuelas Libre de Música, el Conservatorio de Música, la Escuela de Artes Plásticas, Ligas de Arte, Escuelas de Danza, Teatro; entre otras, aunque es lamentable que estas escuelas no estén en todos los pueblos de Puerto Rico. La mayoría de estas se encuentran en las principales ciudades como San Juan, Ponce, Bayamón, Carolina, Santurce y Arecibo; dejando a un lado los pueblos menos desarrollados.
El gobierno de Puerto Rico invierte más dinero por estudiante en nuestro sistema educativo que cualquier otro país latinoamericano. Es un dato que deberíamos considerar cada vez que hablamos de manera despectiva de nuestro sistema educativo, pero no todo es color de rosa; sabemos que por otro lado tenemos algunos problemas que resolver. Un problema serio que aguarda solución es el de los jóvenes que abandonan la escuela antes de terminar el nivel secundario. El porciento de desertores escolares en las escuelas intermedias y superiores cada año va en aumento y no se hace nada por detenerlo. Igualmente el embarazo en las adolescentes también va en aumento. No es menos importante las quejas de los patronos al momento de emplear los graduados de nuestras escuelas, se quejan de que no saben escribir bien el español o el inglés o de que no dominan las matemáticas.
¿Verdaderamente somos un país alfabetizado? Cuando nuestros jóvenes salen a la calle, ¿demuestran que han sido educados e instruídos? Necesitamos re-orientarnos, pienso que estamos perdiendo de vista la dirección de la educación en Puerto Rico. No necesitamos más cursos que enseñar, como afirma nuestro Secretario de Educación; lo que necesitamos es calidad en la enseñanza y retomar esos valores que nos hacen ser puertorriqueños. Nuestros jóvenes necesitan más y mejores servicios de consejería y una excelente orientación vocacional para que puedan dirigir su rumbo y por consiguiente el rumbo de nuestro país. Aún así las oportunidades sobran para que además de ser uno de los países más alfabetizados, también podamos ser uno de los países más educados.
jueves, 3 de mayo de 2007
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